¿Quién ha dicho que la jornada escolar continua beneficia a los alumnos/as?

Jornada Intensiva en los centros escolares

Mañana, día 31 de marzo, finaliza el plazo para elegir centro  escolar en Andalucía  para las etapas de infantil a  bachillerato.  Año tras año contemplamos como algunos colegios, sobre todo concertados, tendrán problemas de plazas y deberán realizar sorteos para la admisión de alumnos/as. En este sentido, existen ya reivindicaciones sociales, encabezadas sobre todo por el profesorado de centros públicos, denunciando la reducción de unidades de los centros públicos, mientras que se siguen manteniendo e incrementando las ayudas públicas de los colegios concertados, que lejos de reducir el número de alumnos/as, aumentan año tras año.

Pero esto no es un problema exclusivo de educación pública versus educación concertada o privada, pues lo que nadie parece aceptar es que el  establecimiento de la jornadaescolar continua incide en la elección de un tipo u otro de educación e incrementa de facto las desigualdades entre los alumnos/as, incluso si optan por el sistema público.

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 En efecto, en comunidades autónomas como la Andaluza, donde está implantada en la educación pública la jornada continua de forma generalizada, contemplamos como año tras año están desapareciendo plazas de comedor, plazas de transporte escolar, de actividades extraescolares, afectando al cierre de los centros por las tardes, siendo más que evidente que en ningún caso ha mejorado el rendimiento escolar del alumnado andaluz, donde se ha producido además un empeoramiento de la situación de los menores con más necesidades educativas y sociales  como es el medio rural, pues no se están cumpliendo ni de lejos los compromisos adquiridos para el establecimiento de la jornada intensiva, que se sigue perpetuando.

Sin duda, este es uno de los motivos por los que muchos padres y madres se decantan, en cuanto tienen ocasión, por la educación concertada pues les ofrece, entre otras cosas, unas jornadas escolares que les permiten compaginar mejor el horario de sus hijos con los horarios laborales y una oferta de servicios (comedor, autobús, extraescolares, ludoteca etc.) que les ayudan en el objetivo de conciliar su vidalaboral y personal, aunque para ello  en ocasiones tengan que acudir al engaño y la pillería para lograr una plaza en este tipo de centros,  porque no deja de sorprender, que, siendo el criterio de residencia uno de los que más puntos otorgan a la hora de elegir centros, la mayoría de los alumnos/as de centros concertados utilicen servicios de autobús, o  lleguen a los centros en vehículos particulares.

 

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Los padres y madres lo saben, siendo patente que la jornada continua tiene más inconvenientes que ventajas para los alumnos/as y para las familias, pues en éstas se comprime  el horario dejando menos recreos donde poder socializar a los niños/as, las clases se acortan por lo que obliga al profesorado ante la falta de tiempo  para impartir todo el temario, a enviar deberes para casa, incrementando la desigualdad social entre las familias que disponen de recursos o conocimientos y las que no lo tienen. En este sentido nadie piensa en los derechos de esas familias monoparentales, mujeres divorciadas, madres solteras o viudas que no pueden contar con familiares ni recursos para atender a sus hijos/as por las tardes, pagar extraescolares o clases de apoyo, lo que aboca en muchos casos a que los menores acaben pasando más tiempo solos o bajo la supervisión de abuelos/as, consumiendo muchas horas de televisión o el uso de dispositivos tecnológicos sin control, porque esta jornada continua es difícil de compaginar con los horarios laborales de las familias.

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Pero es que además, la jornada continua  no contribuye en absoluto a combatir el fracaso escolar y supone un recorte en el derecho a la educación de los niños y las niñas, sobre todo los más desfavorecidos, suponiendo un claro retroceso para el modelo de la educación pública. En efecto, según todos los informes sobre calidad de la enseñanza en España los puestos de cola lo ocupan siempre las Comunidades Autónomas donde curiosamente está generalizada la jornada continua en la educación pública y nadie hace nada por combatir este problema, que siendo tan evidente, no se atreven a revertir, máxime cuando desde la Administración Pública están obligados a implementar y garantizar las medidas de fomento de la Igualdad de Oportunidades para todos los ciudadanos.

Y es que, cuando las familias equivocadamente creen estar hablando de un tema educativo y de recortes en la educación, lo que en realidad está en cuestión es la mejora de las condiciones laborales de los docentes. Esa es la cuestión, la jornada continua a los únicos que beneficia es a los profesores/as, pero en absoluto a los alumnos/as que si que ven recortados sus derechos a tener una educación de calidad garantizada por un servicio público.

 

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Muchos padres y madres han sido convencidos de que eso es lo conveniente para sus hijos/as, y aceptan la jornada intensiva cuando no existe ningún estudio científico que avale que la jornada continua tenga beneficio alguno sobre la educación, y cuando los investigadores de la materia son más que críticos con las jornadas intensivas. En efectos, recientes estudios de la Universidad de Oxford consideran que adelantar a las 8:00 horas la entrada en el aula perjudica el aprendizaje, la conducta, el rendimiento y, en último término, las notas.
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Entonces, ¿por qué seguimos defendiendo la jornada continua y no reivindicamos una organización horaria más conveniente para nuestros hijos/as y los intereses de las familias y especialmente de la mujer? ¿Por qué comunidades Autónomas a la cabeza en los rankings de resultados educativos y mejores condiciones de vida como son Navarra, País Vasco o Cataluña se niegan a implantar este tipo de jornada, mientras que las que vamos a la cola las seguimos manteniendo, aunque ello incida negativamente como se ha comprobado en la conciliación y en la igualdad de oportunidades?. Respecto de los derechos a la Igualdad de Oportunidades se parte del  error de considerar que la conciliación laboral es trabajar menos horas, o disponer de más tiempo libre por parte de las familias para ofrecer a sus hijos/as actividades complementarias a la educación, como pueden ser las actividades extraescolares.

Se hace necesario una profunda reflexión del tema y que exijamos una mejora en la distribución de los tiempos. No se trata de que los hijos/as pasen más horas en el colegio, necesitan que se les garanticen un acceso a una educación de calidad, que cuente con servicios e instalaciones adecuados y mantenidos públicamente para un buen  uso y disfrute de toda la comunidad educativa y no para tener entretenidos a los niños/as hasta las 5 de la tarde. Volvamos a los horarios partidos, y demandemos servicios de comedor y becas generalizados en los centros,. Con ello estaremos fomentando, sin duda, las oportunidades reales de muchas mujeres que no tendrán que solicitar reducciones de jornadas ni aceptar trabajos a tiempo parcial para compatibilizar su vida personal y laboral.

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