Armonía Asociativa

Citando a Séneca, podemos decir que “cuando el barco no sabe a qué puerto se dirige, todos los vientos son contrarios”, y posiblemente ese es el primer problema que encontramos en los colectivos de mujeres, la indefinición de nuestro objeto social.

Es por ello que, para que exista una armonía asociativa ésta debe sustentarse en varios pilares. El primero en tener establecida correctamente la jerarquía en las aspiraciones, saber todos cuales son sus fines, y la prioridad de cada uno de ellos;Segundo, en haberse planteado un proyecto común, entendiendo esto como una aventura que se ha de recorrer entre un número de personas diferentes, no dando cabida a la rutina ni a la indiferencia, construyendo y propiciando la paz, y aceptando las limitaciones individuales, así como las aportaciones y diferencias del grupo, asumiendo la resolución de los problemas de forma consensuada.

Por supuesto que, para gestionar un colectivo de personas hay que poner los medios, pero también hay que reflexionar sobre las actividades y discursos comunes, contando con la suficiente flexibilidad para poder aprovechar las nuevas circunstancias que se vayan dando, sabiendo cambiar de rumbo cuando parezca oportuno. El proyecto no debe ser una limitación que produzca disgustos o desengaños en cuanto no se pueda realizar.

Mujeres Creando Equipo

En consecuencia, el proyecto común debe motivar a las personas para lograr los fines de una asociación, pues cuando no existe una meta compartida es cuando hay mayores posibilidades de que surja la incomunicación y el deseo de forjar los propios planes.

Debemos procurar siempre la existencia de un buen ambiente asociativo, donde sus integrantes se sepan aceptados y entendidos, y donde podamos con libertad expresar nuestras opiniones, pero también necesitamos percibir la sensación de acogimiento y de aprecio, porque de lo contrario el proyecto está abocado al fracaso, y a la disolución.

Tiene que quedar claro que, cuando las personas nos asociamos a unos colectivos determinados, sean hombres, mujeres o medio pensionistas, todos y todas nos vemos obligados a participar de un proyecto de futuro donde tenemos que tener la posibilidad de saber hacia dónde se quiere ir, de forma que si los miembros de una asociación no se plantean a dónde quieren llegar, es posible que cualquier crítica sea mal recibida, ya que puede estorbar el status quo establecido o alguien puede considerarla como una amenaza contra quien esté ostentando el poder de decisión.

En temas sociales son muchos los asuntos que preocupan a las mujeres, y muchos más los obstáculos a los que nos enfrentamos. Es hora de ir dejando atrás las rivalidades, vanidades e intereses particulares, y potenciar más la unidad de acción en defensa de la mujer, por encima de siglas y colores.

Como dice el proyecto de la Asociación Berenice, es hora de que las mujeres Creen Equipo.

Armonía Asociativa

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